Historia del Mueble : Muebles Palau

Muebles Palau: crónica de un regreso a Benicarló

Primer artículo de la serie sobre grandes empresas del mueble español que hoy ya no existen.

Vuelvo a Benicarló, a la altura del kilómetro 133 de la N-340, casi treinta años después de que Muebles Palau dejara de fabricar. La nave sigue ahí. La torre de oficinas, los pórticos de hormigón alineados como columna vertebral del edificio, el rótulo que en su día se pensó para que lo leyera todo el que pasara por la carretera. Está "muy alterada", dice el informe que la cataloga como pieza de arquitectura industrial. Alterada, pero en pie. Es más de lo que puede decirse de casi todo lo demás.

Aquí se levantó, en 1957, una de las fábricas que convirtieron el Baix Maestrat en una comarca que el resto de España empezó a mirar cuando hablaba de muebles. No estaba sola: Muebles Benicarló, Esteller Fuster, Añón Querol, Muebles Mesegué, García Sabaté, Serret Bonet. Un puñado de nombres que en apenas veinte años transformaron talleres de pueblo en fábricas con vocación de durar. Palau fue una de las que mejor entendió ese salto: la ampliación de 1960 a 1965, firmada por el arquitecto Andrés Fuster, no fue solo más metros cuadrados. Fue una fábrica que se construía a sí misma como algo que se quedaba, con oficinas propias y una fachada pensada para representar a la marca ante quien pasara por delante.

De aquellos años quedan hoy, sobre todo, papeles: hojas publicitarias de 1968 a 1970, anuncios de prensa que hoy se compran y se venden entre coleccionistas como si fueran postales de otra época. Y queda también algo que no cabe en ningún archivo: la fama, que todavía circula entre quienes conocieron el sector, de que Palau fue de las primeras firmas del mueble español en anunciarse en televisión. No he encontrado ese anuncio en ninguna hemeroteca. Puede que exista en algún cajón, sin catalogar. Puede que se perdiera. O puede que sea uno de esos hechos que sobreviven mejor en la memoria de la gente que en cualquier soporte. Si alguien lo conserva, o simplemente lo recuerda con detalle, merecería un lugar en esta serie.

Una fábrica de aquel tamaño no era solo un lugar donde se fichaba a las ocho de la mañana. Marcaba el pulso de un pueblo entero: los bares que abrían antes para servir el primer café, los autobuses cargados de trabajadores, las bicicletas apoyadas junto a las naves, los comercios que sabían que, mientras hubiera nómina en Palau, habría clientes en la calle. En 1979 la empresa daba nombre a un equipo ciclista juvenil, el Muebles Palau Juvenil, del que salieron corredores que llegaron a profesionales. Un detalle pequeño, pero que dice mucho: una fábrica de mueble metida en la vida del pueblo hasta en los domingos de carrera.

El final no llegó de golpe, y quizá por eso cuesta más contarlo. No hay una fecha única de cierre que uno pueda señalar con el dedo. Hay una suspensión de pagos con convenio en 2002. Hay cierres provisionales de hoja registral en 2001. Hay, ya en 2020, la revocación silenciosa de un NIF que llevaba años sin actividad real detrás. Casi veinte años de trámites administrativos contando, sin necesidad de ningún adorno, cómo una empresa que había sido referencia se fue apagando hasta quedar solo en el papel.

Camino ahora junto a la nave y pienso en todo lo que no está escrito en ningún registro mercantil: los turnos, los aprendices que llegaron a maestros, los compañeros de línea que acabaron siendo amigos de toda la vida, las familias enteras que durante décadas midieron el mes por lo que entraba de aquella fábrica. Eso no aparece en un balance. Pero es, probablemente, lo que de verdad queda cuando una empresa desaparece: no las máquinas, no los metros cuadrados, sino la gente que pasó por dentro y que todavía, al escuchar el nombre de Palau, se acuerda de algo concreto.

De Muebles Palau queda una nave alterada en la N-340, unas hojas de publicidad que hoy son pieza de coleccionista, un equipo ciclista juvenil de hace más de cuarenta años y el recuerdo, no del todo verificable, de haber sido pionera en un anuncio de televisión. Es poco para lo que representó. Y es, exactamente, la razón por la que esta serie merece existir: para que empresas como esta, que fueron de verdad importantes para su territorio, no queden reducidas a un asiento registral cerrado en 2020.

Este Video es una joya que nos hacer conocer mejor lo que llegó a ser esta empresa que hoy parece "Ciencia Ficción"



#ElSectorSinFiltros


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