Muebles Galarreta (1925-2025): cien años cambiando para sobrevivir
Fábricas que desaparecieron, pero dejaron huella
Hay una frase que repetimos constantemente en el mundo empresarial:
«Hay que adaptarse o morir».
El problema es que Muebles Galarreta se adaptó. Y mucho.
Nació fabricando muebles. Después dejó de fabricarlos. Se transformó en comercio, cambió de instalaciones, atravesó tres generaciones, sobrevivió a varias crisis y llegó hasta internet y WhatsApp.
Y finalmente, en 2025, cerró.
Por eso su historia no es simplemente la de otra empresa desaparecida.
Es casi un resumen de cómo cambió la forma de fabricar, vender y comprar muebles en España durante cien años.
1925: tres hermanos y un oficio
La historia comienza con tres hermanos procedentes del País Vasco:
Graciano, Francisco y Julio Galarreta.
Llegaron a Nájera con conocimientos de carpintería y en 1925 pusieron en marcha su actividad.
Con el tiempo sus caminos se separaron. Graciano se orientó hacia las sillas de anea; Francisco, hacia la fabricación general; y Julio desarrolló la rama vinculada a la exposición y comercialización que acabaría teniendo continuidad hasta nuestros días.
Pero antes de convertirse en comercio, Galarreta fue fábrica.
Y hay un detalle que refleja perfectamente aquella época:
Sus muebles viajaban en tren por toda España.
Galarreta fabricaba mobiliario en serie en Nájera y lo enviaba por ferrocarril a diferentes puntos del país.
Era otro mercado.
Las familias compraban pensando en décadas y era habitual amueblar buena parte de una vivienda de una sola vez.
Dormitorio, comedor, salón, habitaciones...
Pero aquel consumidor empezó a cambiar.
Y alguien dentro de Galarreta supo verlo.
Principios de los 80: dejar de fabricar para poder continuar
Aquí aparece uno de los episodios que más me interesa de esta historia.
Tras Julio, la segunda generación estuvo representada fundamentalmente por Candelas y José Galarreta.
Y fue Candelas quien supo anticipar una transformación del mercado.
La fabricación seriada empezaba a perder rentabilidad mientras el consumidor demandaba más variedad y personalización.
Galarreta tomó entonces una decisión enorme:
Dejar de fabricar.
A comienzos de los años 80 abandonó la producción propia y pasó a comprar muebles fabricados principalmente en Valencia, Toledo y Cataluña, que posteriormente ensamblaba y comercializaba desde Nájera.
En otras palabras:
Galarreta entendió que para seguir viviendo del mueble no necesariamente tenía que seguir fabricándolo.
Aquella decisión permitió que una empresa nacida como fábrica tuviera una segunda vida como comercio durante más de cuatro décadas.
Los años 90: clientes esperando para entrar
Durante los años 90 se incorporó Carmelo Galarreta, nieto de Julio y representante de la tercera generación familiar.
También llegó una nueva exposición junto a la N-120.
Y coincidió con algunos de los mejores años del negocio.
Construcción. Nuevas viviendas. Parejas formando hogares. Familias comprando varios ambientes simultáneamente.
Carmelo recuerda el aparcamiento lleno, clientes esperando para entrar y hasta ocho personas atendiendo al mismo tiempo.
Hay incluso una anécdota familiar que describe perfectamente aquella época.
Un camión de Galarreta cargado de muebles sufrió un incendio al entrar en contacto con un cable eléctrico. Parte de la mercancía quedó afectada.
Y, según recuerda la familia, hasta aquellos muebles parcialmente quemados encontraron comprador.
Pocas historias explican mejor cómo era la demanda de muebles en determinados momentos.
2008: se rompe el modelo
Entonces llegó la crisis inmobiliaria.
Y detrás de cada vivienda que dejó de construirse había también un sofá que no se vendía, un dormitorio que no se compraba y un salón que ya no hacía falta amueblar.
Galarreta pasó de aproximadamente 16 trabajadores a 8.
Pero sobrevivió.
Una vez más.
El verdadero problema es que después de 2008 no cambió únicamente la economía.
Cambió el consumidor.
Del gran mueble de salón al módulo de televisión
Durante décadas, uno de los protagonistas de cualquier exposición era el gran mueble de salón.
Vitrinas, librerías, módulos, cajones, espacios para vajilla y cristalería...
Hoy muchos consumidores jóvenes buscan simplemente un módulo bajo para colocar el televisor y poco más.
Las viviendas son diferentes.
Los estilos son más ligeros.
Las familias han cambiado.
Y el presupuesto disponible compite además con tecnología, viajes, restauración, ocio y multitud de gastos que hace décadas tenían un peso mucho menor.
No significa que las nuevas generaciones hayan dejado de comprar muebles.
Significa algo bastante más importante para nuestro sector:
Compran otros muebles, de otra manera y probablemente con una prioridad económica diferente.
Y el cliente de Galarreta también envejeció
Este es posiblemente el punto más interesante de toda su historia.
Porque sería muy fácil explicar el cierre diciendo:
«No supieron adaptarse».
Pero no sería justo.
Galarreta había dejado de fabricar cuando entendió que debía hacerlo.
Había cambiado de proveedores, cambiado instalaciones e incorporado asesoramiento, transporte, montaje y servicio posventa.
Tenía presencia en internet.
Utilizaba WhatsApp.
No se había quedado congelada en 1925.
Pero había algo mucho más difícil de transformar:
Su cliente tradicional era cada vez menor en número y mayor en edad.
Y esto nos lleva a una pregunta que probablemente debería hacerse hoy todo el sector:
¿Estamos vendiendo muebles a los clientes de mañana o seguimos dependiendo de los clientes de ayer?
2025: cien años después
Carmelo Galarreta llegó a los 64 años y decidió jubilarse.
Terminaba así la tercera generación familiar prácticamente en el mismo punto del calendario en el que había comenzado todo:
1925 — 2025
La empresa llegaba al final con una estructura mucho menor que en sus mejores momentos y con buena parte de las personas que continuaban trabajando pertenecientes a la propia familia.
La sociedad Muebles Galarreta S.L., constituida en 1992, entró además en concurso voluntario y fase de liquidación en octubre de 2025.
Es el lenguaje administrativo del final.
Pero detrás de esas palabras había cien años de historia.
Una empresa no puede resumirse por cómo termina
Sería muy sencillo escribir:
Muebles Galarreta. Nájera. 1925-2025. Cerrada.
Pero entre esas dos fechas ocurrieron demasiadas cosas.
Tres generaciones.
Una fábrica.
Muebles enviados en tren por toda España.
Una mujer, Candelas, que entendió que había que cambiar el modelo.
El abandono de la fabricación.
Proveedores de Valencia, Toledo y Cataluña.
Una nueva exposición.
Un aparcamiento lleno.
Clientes esperando para entrar.
Dieciséis trabajadores.
La crisis de 2008.
Internet.
WhatsApp.
Y finalmente un consumidor completamente diferente.
Eso no es simplemente el cierre de una empresa.
Es un pequeño resumen de cien años del sector del mueble español.
La pregunta que nos deja Galarreta
No creo que la conclusión sea que antes todo era mejor.
Tampoco que los jóvenes ya no compren muebles.
Los compran.
Pero no necesariamente quieren los mismos muebles, no los compran de la misma manera y tampoco les conceden necesariamente la misma prioridad económica.
Galarreta entendió un cambio enorme a principios de los años 80.
Comprendió que para continuar debía dejar de fabricar y convertirse en comercio.
Aquella decisión prolongó su historia durante más de cuarenta años.
Ahora nos corresponde a quienes seguimos trabajando en este sector hacernos una pregunta parecida:
¿Cuál es el cambio que estamos viendo hoy y que todavía no nos atrevemos a hacer?
Quizá esa sea la verdadera herencia de una empresa que consiguió mantenerse vinculada al mueble durante prácticamente cien años.
Muebles Galarreta — Nájera
1925 — 2025
Tres hermanos comenzaron trabajando la madera.
Tres generaciones mantuvieron vivo el apellido.
La fábrica desapareció.
El comercio continuó.
El consumidor cambió.
Y cien años después terminó la historia.
Si trabajaste en Galarreta, fuiste cliente, proveedor, representante o simplemente compraste allí, me gustaría que completaras esta historia con tus recuerdos.
Porque los registros conservan fechas.
Pero la verdadera historia del mueble español está también en la memoria de quienes la vivieron.
Enlaces de interés:
https://www.bibliotecaspublicas.es/najera/Actividades/Proyectos-La-arboleda-perdida/memoria-del-mueble-en-najera-.html?utm_source=chatgpt.com
Continuará.
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