MUEBLES
LA FÁBRICA
El imperio que cayó, pero no desapareció
Hay historias empresariales que tienen un principio y un final perfectamente definidos.
Esta no es una de ellas.
Porque hablar de Muebles La Fábrica obliga a distinguir entre una marca, una familia, un gigantesco grupo empresarial y las diferentes sociedades que fueron sosteniendo el negocio a lo largo del tiempo.
Durante buena parte del siglo XX, Muebles La Fábrica llegó a representar una dimensión empresarial extraordinaria dentro del sector español.
En 1976, El País se refería al grupo como el más importante de España por volumen dentro del sector del mueble y el tercero de Europa.
Fábricas, establecimientos, almacenes, publicidad, publicaciones, exportación y una presencia comercial que había traspasado ampliamente las fronteras de Cataluña.
Parecía un imperio.
Y prácticamente lo era.
Pero en 1976 todo empezó a tambalearse.
Un año después, una parte importante de aquella estructura se había derrumbado.
Lo extraordinario es que Muebles La Fábrica sobrevivió a la caída de su propio imperio.
Félix Estrada Saladich: un vendedor antes que un fabricante
Para entender Muebles La Fábrica hay que comenzar necesariamente por Félix Estrada Saladich.
Nacido en 1901, Estrada no procedía originalmente del mundo del mueble.
Su verdadera especialidad era otra:
Había desarrollado anteriormente actividades comerciales relacionadas con la alimentación y muy pronto comprendió la importancia de aspectos que hoy nos parecen normales, pero que en aquella España resultaban tremendamente innovadores:
PRESENTACIÓN · ESCAPARATES · PROMOCIONES · PUBLICIDAD · PRECIO · IMAGEN
En 1942 impulsó Fábricas de Ebanistería Reunidas, S.A. —FERSA—, la sociedad sobre la que se construiría el gran desarrollo inicial de Muebles La Fábrica.
España estaba en plena posguerra y la industria del mueble estaba formada fundamentalmente por pequeños talleres, carpinterías y ebanisterías.
Estrada imaginó algo mucho mayor.
No quería solamente fabricar muebles. Quería crear una organización capaz de producirlos, comercializarlos y hacer que el consumidor deseara comprarlos.
Sí, eran fabricantes de muebles
Este punto es importante porque el nombre «Muebles La Fábrica» podría hacer pensar que se trataba simplemente de una gran cadena comercial.
No era así.
La documentación oficial de la época identifica a Fábricas de Ebanistería Reunidas, S.A. como:
Su estructura industrial incluía diferentes instalaciones en Barcelona dedicadas a distintas fases de producción.
Rocafort, 142
Montaje y acabado.
Radas, 20
Carpintería mecánica.
Olivo, 35
Tapicería.
La documentación de los años cincuenta recoge fabricación de comedores, dormitorios, despachos, tresillos, sillas, sillones, mesas de centro, librerías y muebles auxiliares.
Era una verdadera industria del mueble.
Una fábrica necesitaba una red que vendiera sus muebles
Y aquí aparece uno de los datos más interesantes de toda la historia.
Ya en 1950, Fábricas de Ebanistería Reunidas publicaba anuncios buscando:
Los candidatos debían disponer de establecimiento.
Esto demuestra que Estrada no estaba construyendo solamente una fábrica ni únicamente una red de tiendas propias.
Estaba construyendo una red nacional de distribución.
Fabricación, marca, comerciantes, publicidad y distribución trabajando conjuntamente.
De los talleres de Poble-sec a Rocafort
Los primeros pasos estuvieron vinculados al barrio barcelonés de Poble-sec, con talleres, tapicerías y un establecimiento comercial en la calle Radas.
En 1948, Muebles La Fábrica trasladó su actividad comercial a un gran inmueble situado en la calle Rocafort de Barcelona.
Estrada convirtió la inauguración en todo un acontecimiento.
Para llamar la atención sobre el nuevo establecimiento llegó a organizar un castillo de fuegos artificiales desde la azotea.
Fabricar era importante. Conseguir que todo el mundo supiera que estabas allí también.
Mucho antes del marketing de contenidos
En 1952, Estrada Saladich creó dentro de su entorno empresarial Editorial Quiris.
Entre las publicaciones vinculadas a aquella iniciativa apareció una cabecera que terminaría siendo enormemente conocida:
Una empresa relacionada con la fabricación y comercialización de muebles comprendió que podía crear contenidos sobre decoración para inspirar al consumidor antes de intentar venderle el producto.
Primero enseñarle cómo podía ser su casa.
Después despertar su deseo.
Y finalmente ofrecerle los muebles.
Hoy hablaríamos de marketing de contenidos. Ellos ya lo hacían hace más de setenta años.
Félix Estrada estudiaba cómo vender
Estrada Saladich consideraba que vender era una profesión que debía estudiarse.
Viajó, observó especialmente los sistemas comerciales norteamericanos y escribió numerosos libros sobre ventas, publicidad y organización empresarial.
Entre ellos encontramos títulos como La publicidad en España, El comercio y sus agentes de ventas, Cómo se forma un vendedor, La prosperidad norteamericana, La vuelta al mundo de un vendedor o Los grandes capitanes de empresa.
Era un vendedor que había construido una industria alrededor de su capacidad para comercializar.
La Ciudad del Mueble
Probablemente ningún proyecto represente mejor la ambición alcanzada por el grupo.
En febrero de 1969 se colocó la primera piedra de la denominada Ciudad del Mueble en Montornès del Vallès.
El complejo estaba relacionado con EXFER, sociedad del grupo orientada a la exportación de mueble rústico español.
El propio nombre explica perfectamente la dimensión del proyecto.
No una fábrica.
UNA CIUDAD DEL MUEBLE.
1976: el imperio empieza a tambalearse
La economía española de mediados de los setenta atravesaba una situación extremadamente complicada.
Crisis del petróleo, inflación, dificultades financieras, debilitamiento del consumo y una enorme transformación política y económica.
Una estructura empresarial gigantesca necesita alimentar constantemente su maquinaria:
FÁBRICAS · TIENDAS · ALMACENES · PERSONAL · STOCK · PROVEEDORES · FINANCIACIÓN
Cuando las ventas disminuyen y el crédito comienza a cerrarse, el tamaño deja de ser una ventaja.
Puede convertirse en una carga.
En julio de 1976, tres sociedades del grupo solicitaron suspensión de pagos.
Cuando los bancos y proveedores cierran el grifo
En agosto de 1976 la situación era todavía más grave.
Los representantes de la empresa comunicaron a los trabajadores que el disponible se encontraba en niveles muy bajos.
Pero había dos problemas todavía más preocupantes:
❌ La clasificación bancaria estaba congelada.
❌ El suministro de los proveedores estaba cerrado.
Sin financiación y sin mercancía, una enorme red comercial puede quedar prácticamente paralizada.
Comenzaron los expedientes de crisis, las reducciones de plantilla y los cierres.
El imperio comenzaba a desmontarse.
1977: «Cierre definitivo de Muebles La Fábrica»
El 26 de febrero de 1977, El País publicó un titular demoledor:
Pero leído hoy de forma aislada puede provocar una interpretación equivocada.
La noticia se refería concretamente a los seis centros de trabajo de Madrid afectados por un expediente de crisis.
No significaba que ese día desapareciera para siempre Muebles La Fábrica en España.
El propio Boletín Oficial del Estado documentó durante 1977 el procedimiento de suspensión de pagos de Muebles La Fábrica — Fábricas de Ebanistería Reunidas, S.A.
Y aquí la historia cambia
En muchos capítulos de esta serie, este sería el momento de escribir:
Pero con Muebles La Fábrica ocurrió algo diferente.
Y aquí debemos ser rigurosos.
No podemos afirmar que Fábricas de Ebanistería Reunidas, S.A., la FERSA vinculada al proyecto original de Estrada Saladich, sea exactamente la misma sociedad mercantil que opera actualmente.
Después del derrumbe de 1976-1977 aparecen nuevas estructuras societarias vinculadas posteriormente a Muebles La Fábrica.
Entre ellas encontramos DOLTER, S.A., constituida en 1979 y posteriormente vinculada al nombre comercial Muebles La Fábrica.
Y aparece un detalle especialmente significativo:
Precisamente el corazón histórico de Muebles La Fábrica.
El apellido Estrada tampoco desaparece
Hay otro elemento que impide interpretar esta historia simplemente como la compra posterior de una marca abandonada por empresarios completamente ajenos al proyecto.
Décadas después de la crisis, documentación sectorial relativa al Grupo Muebles La Fábrica identifica como accionista mayoritario a Félix Estrada Mengoa.
El apellido Estrada continuaba relacionado con el negocio.
✓ La marca
✓ La actividad comercial
✓ La histórica ubicación de Rocafort
✓ La posterior vinculación de la familia Estrada
Lo que cambió fue la estructura societaria.
Lo que sabemos… y lo que no debemos inventar
Podemos documentar que FERSA sufrió la suspensión de pagos y el derrumbe de buena parte de su estructura durante 1976 y 1977.
Podemos documentar posteriormente otras sociedades vinculadas a Muebles La Fábrica.
Podemos comprobar la continuidad de la marca, la ubicación histórica de Rocafort y la posterior presencia de miembros de la familia Estrada relacionados con el grupo.
Lo que no deberíamos afirmar sin disponer de la documentación mercantil correspondiente es exactamente cómo se produjo jurídicamente la transmisión de activos, marcas o fondo de comercio desde la estructura anterior hacia las sociedades posteriores.
Recuperar la historia de nuestro sector también significa intentar contarla correctamente.
Fabricar muebles y fabricar deseo
Félix Estrada Saladich entendió muy pronto que el negocio del mueble no consistía exclusivamente en fabricar.
Había que crear producto, exponerlo correctamente, hacer publicidad, formar vendedores, generar contenido, inspirar al consumidor, construir una marca y conseguir tráfico hacia las tiendas.
Todo esto parece extraordinariamente actual.
Pero estamos hablando de estrategias desarrolladas hace más de setenta años.
«Muebles La Fábrica no se limitaba a fabricar muebles.
Fabricaba también el deseo de comprarlos.»
El imperio cayó.
La marca sobrevivió.
En 1942, Félix Estrada Saladich comenzó a construir alrededor de FERSA un proyecto extraordinariamente ambicioso.
Durante las décadas siguientes creó una organización que llegó a situarse entre las mayores empresas europeas del sector.
A mediados de los setenta empleaba aproximadamente a 1.600 personas.
En 1976 varias sociedades del grupo solicitaron suspensión de pagos con un pasivo inicialmente cifrado alrededor de 1.000 millones de pesetas.
En 1977 cerraban establecimientos, se reducían plantillas y se desmontaba buena parte de aquella gigantesca estructura.
Parecía el final.
Pero no lo fue.
La estructura empresarial original no sobrevivió intacta y la sociedad histórica no debe confundirse con las sociedades que posteriormente desarrollaron el negocio.
Pero Muebles La Fábrica sobrevivió como marca y actividad comercial, mantuvo conexiones con la familia Estrada y continuó vinculada incluso a uno de los lugares que simbolizaron su expansión: la calle Rocafort de Barcelona.
vio cómo aquel imperio se derrumbaba…
y cuyo nombre consiguió sobrevivir a sus propias ruinas.










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