El poder de la Transparencia: Por qué compartir datos con tu red comercial

 

#ElSectorSinFiltros

Cuando la empresa tiene el dato y decide que tú no lo necesites

Por Miguel García González · MGG Representaciones

Un armario modular puede tener veinte medidas, distintas alturas, seis acabados y tres tipos de tirador. Solo con esas cuatro variables, las combinaciones posibles superan el millar. La empresa fabricante sabe, con datos reales de su ERP, cuáles de esas combinaciones se repiten en los pedidos y cuáles prácticamente no se mueven. A la red comercial externa, a quien está delante del cliente en cada visita, esa información no le llega.

La explicación que circula informalmente es esta: si dieran esos datos a los agentes, todos venderíamos solo lo que ya sabemos que funciona, y el resto del catálogo se quedaría sin movimiento. Suena razonable la primera vez que la escuchas. La segunda vez, ya no tanto.

Presentar un catálogo de mil combinaciones a un punto de venta sin ninguna jerarquía es generar ruido, no argumento de venta. Si yo supiera con certeza qué combinación de medida, altura, acabado y herraje se repite en los pedidos reales de mi zona, podría construir una propuesta concreta en la primera visita, en lugar de abrir el tarifario completo y esperar que el cliente decida por intuición, igual que yo.

Y aquí está lo que más cuesta explicar fuera del sector: en un catálogo de mueble, la mitad de las referencias suele ser relleno. Existen para cubrir gama, para que el catálogo parezca completo, pero no son las que sostienen la facturación real. Con seis meses de histórico de ventas, una empresa ya sabe con precisión qué combinaciones tienen aceptación y cuáles no, y esa tendencia no suele moverse de forma significativa en los seis meses siguientes. No es un dato volátil que cambie cada trimestre. Es una fotografía bastante estable. Mantenerla oculta no protege ninguna estrategia de diversificación real: simplemente obliga al agente a perder tiempo presentando, semana tras semana, productos que los propios números internos ya descartaron como marginales.

Esto no es solo una intuición de quien lleva años en la carretera. Según un estudio de McKinsey, el uso de analítica avanzada puede aumentar las ventas en retail hasta en un 10% y reducir los costos operativos en un 15%. Y en un caso documentado de implementación de Business Intelligence en retail, la mejora en la rotación de inventarios llegó al 25% gracias a una mejor planeación de demanda, con un incremento del 18% en ventas de productos estacionales mediante análisis predictivo. El dato concreto que conecta directamente con lo que planteo aquí es este: de acuerdo con Forrester, las empresas que adoptan BI de forma estratégica logran un 35% más de agilidad en sus procesos de planificación, y el valor de esa información se multiplica cuando todas las áreas trabajan con datos consistentes. Todas las áreas. No solo el departamento de producto, sino quien tiene el dato más valioso de todos: la reacción real del cliente final, a través del agente que la presencia en cada visita.

Ocultar el dato no cambia el comportamiento de venta. Solo lo hace menos preciso. Los agentes con 20 o 25 años de carretera ya intuimos qué combinaciones funcionan, lo aprendemos por ensayo y error, por lo que se repite en los pedidos, por lo que el cliente rechaza dos veces seguidas. Esa intuición funciona, pero es lenta, depende de la memoria de cada uno y no se transfiere entre agentes ni entre zonas. La empresa tiene un dato que podría afinar esa intuición en semanas en vez de en años, y elige no compartirlo.

Cabe preguntarse qué hay detrás de esa decisión, más allá de la explicación oficial. Puede ser miedo a perder control sobre el mix de producto: si todos concentramos esfuerzo en las mismas combinaciones, ¿quién da salida a los acabados o medidas que ya están en producción o en stock pero no rotan? Puede ser desconfianza estructural hacia una red comercial externa, a la que se le da margen de comisión pero no información estratégica. O puede ser, simplemente, que dentro de la organización nadie ha calculado cuánto cuesta en tiempo de visita, en errores de pedido y en devoluciones, que el agente trabaje sin ese dato.

Ninguna de las tres hipótesis convierte la opacidad en buena estrategia. Si el problema real es el stock de baja rotación, eso se resuelve en planificación de producción, no manteniendo a ciegas a quien está delante del cliente. Y si el problema es de confianza, ocultar datos no la construye: la deteriora, porque el agente termina notando que se le pide vender bien algo sobre lo que se le niega la mitad de la información.

Lo que parece más sano, en un sector donde cada referencia mal elegida significa una devolución, un cliente insatisfecho y semanas de plazo de fabricación perdidas, es un modelo distinto: transparencia de datos de rotación a cambio de objetivos de mix pactados explícitamente. La empresa dice "necesito que estas referencias concretas representen un porcentaje de tu facturación" y explica el motivo. El agente entiende el objetivo, lo incorpora a su argumentario, y deja de operar con un mapa incompleto en un terreno que cada año tiene más variables, no menos.

La pregunta que queda abierta es si las empresas del sector están dispuestas a tratar a su red comercial como un socio al que se informa, o prefieren seguir tratándola como un canal al que se entrega un tarifario extenso y se le pide resultado.


Miguel García González · MGG Representaciones

Agente comercial multicartera · Mueble y descanso · Pontevedra y Ourense

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