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Miguel García González
Representante Comercial · Galicia
Pontevedra & Ourense · Sector del mueble
El mueble bien
colocado vende solo.
Guías técnicas, consejos de venta y recursos para profesionales del mueble en Galicia. Sin tecnicismos innecesarios. Con medidas reales.
70 cm 160-200 cm eje visual 95-110 cm
150+
clientes en Pontevedra y Ourense
+25 años
en el sector del mueble
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miércoles, 15 de abril de 2026

El diseño de tu día a día: cómo elegir la mesa de comedor que realmente necesitas

 


Hay una imagen que se repite en el sector del mueble con una regularidad casi cómica. El cliente llega a la tienda, ve una mesa preciosa —mármol blanco, patas finas, un jarrón encima— y se enamora. Compra esa imagen. Tres meses después llama porque la mesa no cabe bien abierta, o porque el mecanismo chirría, o porque no sabía que la madera maciza pedía ese nivel de cuidado.

No es culpa del cliente. Nadie le mostró la otra imagen: la misma mesa con el portátil del teletrabajo, el plato del desayuno a medias, los deberes del niño y el café de la tarde. La expectativa frente a la realidad.

Esa es exactamente la brecha que intenta cerrar esta presentación.

Primero, el espacio. Siempre el espacio.

El error más caro que se comete al elegir mesa no es de material ni de forma. Es de metros. La regla de los 90 cm es la que más veces se salta y la que más problemas genera: alrededor de cualquier mesa, en los lados por los que se transita, deben quedar libres al menos 90 cm para poder apartar la silla y moverse con comodidad. En zonas sin tránsito —pegadas a una pared o un aparador— se puede bajar a 60-70 cm. Pero en los pasos activos, 90 cm es el mínimo real, no el ideal.

La fórmula es sencilla: ancho de mesa más 180 cm es el ancho mínimo que necesita la sala. Largo de mesa más 180 cm, el largo mínimo. Quien hace este cálculo antes de elegir, raramente se arrepiente.

A eso hay que sumar el espacio por comensal. 60 cm de ancho es el mínimo absoluto para comer sin rozar al de al lado. 70-75 cm es lo cómodo. Y la altura estándar de una mesa ergonómica está entre 75 y 76 cm, compatible con sillas de asiento entre 44 y 46 cm. Parece un detalle menor hasta que alguien llega a casa con las sillas ya compradas y descubre que no encajan.

La forma no es un asunto estético

La geometría de la mesa define cómo se relacionan las personas alrededor de ella y cómo fluye el espacio del comedor. No es solo una cuestión de gusto.

La rectangular es la más versátil: aprovecha bien los espacios alargados, admite muchos comensales y es fácil de ampliar con hojas. Su punto débil es en salas cuadradas pequeñas, donde puede desequilibrar visualmente todo el conjunto. La redonda fomenta la conversación, es más segura con niños al no tener aristas y encaja perfectamente en salas cuadradas, pero a partir de seis personas necesita diámetros que pocas salas absorben bien. La cuadrada es eficiente y simétrica para grupos de cuatro, aunque escala mal. Y la ovalada combina la longitud de la rectangular con la suavidad de la redonda, con un resultado sofisticado que funciona especialmente bien en ambientes nórdicos o contemporáneos.

Fija o extensible: la pregunta que hay que hacerse con honestidad

La trampa habitual es elegir extensible "por si acaso". El problema es que ese "por si acaso" suele quedarse en el trastero junto con las hojas que nadie saca. Una mesa extensible mal elegida o con un mecanismo mediocre acaba siempre en la misma posición: cerrada, o permanentemente abierta porque abrirla y cerrarla es una molestia.

El árbol de decisión es más sencillo de lo que parece. Si el número de comensales varía con frecuencia y tienes espacio para rodearla con más de 90 cm cuando está abierta, la extensible tiene sentido. Si no, una buena mesa fija, bien dimensionada, es una inversión más sólida: sin piezas que se desajusten, sin mecanismos que fallen, con todo el presupuesto volcado en material y acabado.

Los sistemas de apertura importan más de lo que se ve

Cuando la extensible es la decisión correcta, el mecanismo lo es todo. La pata corredera es el sistema más robusto y el que permite más extensión, pero las hojas se guardan aparte —hay que tener claro dónde— y para abrirla bien suelen hacer falta dos personas. El sincronizado integra la hoja bajo la tabla y permite abrirla una sola persona con un único movimiento; es más ágil en el día a día y más caro que el corredera. El automático va un paso más allá: un gesto lateral mínimo y la mesa se abre sola por resorte o gas. Es el más cómodo de todos, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida, y también el de mayor precio.

La prueba de fuego es siempre la misma: abrir y cerrar la mesa en la tienda varias veces. Si ya chirría o resiste allí, en casa será peor.

La realidad física de los materiales

Cada material tiene su carácter. Y su cliente ideal.

La madera maciza es un material vivo: dilata y contrae con la humedad, puede restaurarse generación tras generación, mejora con el tiempo si se cuida. Pero requiere un aceitado anual y no perdona los descuidos con líquidos. Es el material de quien valora lo natural y está dispuesto a cuidarlo de verdad, no solo en teoría.

La melamina y el laminado son los guerreros del día a día. Superficie resistente a manchas, fácil de limpiar, sin dramas. Su único punto débil real es la humedad que se filtra por los cantos con el tiempo. En una casa con niños no es una segunda opción: es la primera. La tranquilidad de poder limpiar sin miedo vale más que cualquier acabado premium.

El porcelánico es la coraza elegante. Dureza extrema frente a rayas y calor, mantenimiento prácticamente nulo, acabados que imitan el mármol con una fidelidad asombrosa. Su advertencia es una sola pero importante: no es indestructible. Un golpe seco en el canto puede astillarlo. Quien lo sabe de antemano, lo cuida bien. Quien no, se lleva una sorpresa desagradable.

Seis preguntas antes de firmar

La presentación cierra con un test que resume todo lo anterior en seis preguntas concretas:

¿Has medido la sala dejando 90 cm libres con la mesa en posición abierta máxima? ¿Has comprobado dónde guardarás las hojas si no están integradas? ¿El material es compatible con tu nivel real de mantenimiento, no con el que te gustaría tener? ¿Has abierto y cerrado el mecanismo tú mismo en la tienda? ¿Las patas bloquean las sillas de las esquinas al sentarse? ¿La altura encaja con las sillas que ya tienes o vas a comprar?

Quien responde estas preguntas antes de comprar, no se arrepiente después.
















martes, 14 de abril de 2026

Guía maestra: Cómo elegir tu mesa de comedor ideal

 



Cómo elegir la mesa de comedor: todo lo que nadie te cuenta en la tienda

La escena se repite. Un cliente entra, ve una mesa que le gusta, pregunta el precio y dice "me lo pienso". A la semana vuelve y la compra. Tres meses después llama porque la mesa no cabe bien abierta, o porque el mecanismo le cuesta, o porque no esperaba que la madera necesitara ese mantenimiento.

No es culpa del cliente. Es que nadie le hizo las preguntas correctas.

La mesa de comedor es el mueble que más condiciona la vida diaria de una familia. Y también el que se elige con menos información. Esta guía existe para cambiar eso.

La forma no es solo estética

La forma de la mesa define cómo fluye el espacio y cómo se relacionan las personas alrededor de ella. Una mesa rectangular aprovecha bien los comedores alargados y facilita sentar a muchas personas, pero en una sala cuadrada pequeña puede desequilibrar visualmente todo el espacio. Una redonda favorece la conversación y es más segura con niños pequeños al no tener aristas, pero a partir de seis comensales necesita diámetros que pocas salas pueden asumir con comodidad.

La cuadrada es eficiente para grupos de cuatro en espacios reducidos. La ovalada combina lo mejor de rectangular y redonda, con un resultado muy elegante, aunque encontrar extensiones puede ser más complicado.

Fija o extensible: la pregunta que muy pocos se hacen bien

La trampa más habitual es elegir extensible "por si acaso". Y luego la mesa pasa el 95% del tiempo cerrada porque el mecanismo es difícil, o las hojas están en el trastero y nadie las saca, o simplemente no hay espacio suficiente para abrirla del todo con las sillas puestas.

Una buena mesa fija, bien dimensionada para el uso real, dura toda la vida y no tiene piezas que se desajusten. Una extensible de calidad es una herramienta extraordinaria para quien de verdad la necesita. La clave está en ser honesto sobre cómo se usa el comedor, no sobre cómo nos gustaría usarlo.

Los sistemas de apertura importan más de lo que parece

El sistema de pata corredera es el más robusto y permite más extensión, pero las hojas se guardan aparte —hay que tener claro dónde— y necesita espacio libre a los lados para abrir. El sincronizado integra la hoja bajo la mesa y permite abrirla una sola persona con un solo movimiento. El automático lleva eso un paso más allá: con un gesto mínimo, la mesa se abre sola. Es el más cómodo, especialmente para personas mayores, y también el más caro.

Antes de comprar una extensible, siempre recomiendo abrirla y cerrarla en la tienda varias veces. Si ya chirría allí, en casa será peor.

El material: cada uno tiene su cliente

La melamina es el material más práctico del mercado. Resiste manchas, humedad cotidiana y limpieza intensa. En una casa con niños no es una segunda opción: es la primera. El porcelánico ofrece dureza y elegancia excepcionales, pero hay que advertir que un golpe seco en el canto puede astillarlo. La madera maciza mejora con los años si se cuida, pero requiere un nivel real de mantenimiento que no todo el mundo está dispuesto a asumir.

Elegir el material que queda bonito en lugar del que encaja con el estilo de vida real es uno de los errores más frecuentes y más difíciles de deshacer.

La guía visual, para guardar y compartir

He resumido todo esto en una infografía que puedes guardar y compartir con quien esté buscando mesa ahora mismo. Está pensada tanto para el consumidor final como para profesionales del sector que quieran tener a mano un recurso claro para explicar a sus clientes las diferencias que de verdad importan.

Porque una buena decisión empieza por hacerse las preguntas correctas. Y eso es exactamente lo que hace un buen asesor.


Miguel García González · Representante Comercial Multimarca · Pontevedra & Ourense · mggrepresentaciones

viernes, 10 de abril de 2026

El Despacho que no se ve


Mi abuela cosía en la cocina. No tenía taller, no tenía estudio. Tenía una silla, buena luz y la costumbre de recoger cuando terminaba. Nadie en casa confundía esa silla con "la silla de estar".

El teletrabajo debería funcionar igual. No necesitas una habitación exclusiva. Necesitas que tu cabeza — y la de los que viven contigo — sepa cuándo ese espacio es trabajo y cuándo no lo es.

Eso es lo que intento explicar en esta presentación.

La he armado pensando en las conversaciones que tengo con clientes que están reorganizando su casa y no saben muy bien por dónde empezar. No es un manual de ergonomía ni un catálogo de productos. Es más una forma de ordenar las ideas antes de tomar decisiones.

















Tu despacho en casa: cómo crear un espacio de trabajo sin que se note (ni moleste)

 

Trabajar desde casa puede parecer ideal, pero en la práctica surgen numerosos retos: interrupciones inesperadas de los familiares, dificultad para desconectar del trabajo y la invasión de la vida laboral en los espacios comunes del hogar. Sin embargo, no es necesario disponer de una vivienda grande para superar estos obstáculos; lo fundamental es planificar bien el espacio.

El problema real: la mezcla de funciones

Cuando una misma habitación cumple varias funciones sin estar adaptada para ello, se resiente la concentración, la convivencia y el descanso. La clave para un teletrabajo efectivo no reside en los metros cuadrados, sino en establecer límites visuales y físicos que ayuden a la mente a separar el trabajo del resto de actividades. Un rincón bien definido comunica claramente a tu cerebro y a la familia cuándo y dónde se trabaja, evitando así que el trabajo invada el hogar y viceversa.

Define el espacio antes de comprar nada

El primer paso consiste en observar la vivienda desde otra perspectiva: ¿hay rincones del salón poco utilizados, espacios libres en el pasillo o habitaciones de invitados que apenas se ocupan? Muchas veces el lugar perfecto para trabajar ya existe, solo hay que identificarlo y aprovecharlo mejor.

Algunas opciones para crear tu despacho en casa son:

  • El rincón de salón bien enmarcado: Utilizar una librería perpendicular a la pared para delimitar un espacio y obtener almacenaje adicional sin cerrar la estancia.
  • El armario convertido: Aprovechar un armario empotrado para ocultar un escritorio completo, ideal para pisos pequeños donde es fundamental mantener el orden visual.
  • La habitación de invitados con doble función: Sustituir la cama fija por un sofá cama y añadir un escritorio y una silla ergonómica, de manera que el espacio funcione como despacho la mayor parte del año y como cuarto de visitas en ocasiones puntuales.

Las cinco claves para que funcione de verdad

  1. La silla importa más que el escritorio: Una silla incómoda puede arruinar la productividad y la salud. Prioriza una silla regulable, con soporte lumbar y que permita apoyar los pies en el suelo.
  2. La luz natural es tu aliada, pero oriéntala bien: Evita colocar el monitor frente o de espaldas a la ventana para evitar deslumbramientos y reflejos. Lo ideal es una luz lateral. Si la luz natural es insuficiente, recurre a una lámpara de escritorio con luz fría-neutra.
  3. El cable visto destruye cualquier espacio: El desorden visual de los cables puede solucionarse fácilmente con canaletas, cinta velcro y regletas fijadas bajo la mesa.
  4. El almacenaje define el orden: Si no hay espacio para guardar lo que usas a diario, todo termina sobre la mesa. Una estantería, cajones o cajas etiquetadas ayudan a mantener el despacho organizado.
  5. La desconexión también necesita diseño: Es importante poder "apagar" el despacho al final de la jornada. Una planta o un pequeño mueble pueden servir de separador visual, y si el espacio tiene puerta, úsala para marcar el fin del trabajo.

Acuerdos familiares: imprescindibles

Por muy bien diseñado que esté el despacho, no funcionará sin normas claras en casa. Dedica tiempo a establecer acuerdos sobre los horarios, señales visuales de concentración (como usar auriculares) y la gestión del ruido. Estos pactos no son un lujo, sino una necesidad para evitar tensiones familiares derivadas del teletrabajo.

El papel del profesional del mueble

Un buen profesional no se limita a vender muebles: puede ayudarte a planificar el espacio, ofrecer soluciones personalizadas para huecos difíciles, asesorarte en ergonomía y recomendar lo que realmente funciona en tu caso. Antes de comprar online siguiendo tendencias, consulta con expertos que conocen el mercado y han visto multitud de espacios bien y mal resueltos.

Un despacho bien pensado no tiene por qué ser caro, pero sí debe estar bien seleccionado.

Conclusión: ¿Necesitas orientación?

¿Estás planteándote reorganizar algún espacio de tu casa para trabajar con más comodidad? Cuéntame tu situación y tus necesidades. Puedo orientarte.

Contacto

Miguel García González · Representante Comercial · Pontevedra & Ourense

jueves, 9 de abril de 2026

El sofá perfecto, Cómo escogerlo

 

🛋️ ¿Sabes realmente lo que estás comprando cuando eliges un sofá?

La mayoría de las personas entran en una tienda sin esta información. Y lo pagan durante años.

He preparado una guía completa — "La Arquitectura del Sofá Perfecto" — que desglosa todo lo que nadie te cuenta antes de comprar:

📐 La regla de los 45 cm que salva salones 🧱 Qué hay dentro de tu sofá (y por qué importa más que la tela) 🏷️ El idioma secreto de las etiquetas de limpieza 💶 Por qué el sofá barato puede costarte el doble a largo plazo

















miércoles, 8 de abril de 2026

Guía para elegir tu sofá: Durabilidad, confort y estilo

 




Cómo elegir el sofá perfecto para tu hogar: la guía que nadie te dio antes de comprar

Todo lo que necesitas saber antes de entrar en una tienda, sin tecnicismos y con consejos que de verdad marcan la diferencia.


Paso 1. Mide tu espacio (de verdad)

Parece obvio, pero es el error más habitual. Un sofá que visualmente "parece pequeño" en la tienda puede convertirse en un monstruo en tu salón. Antes de salir de casa, mide el ancho disponible, la profundidad que puedes ceder y la altura libre si hay ventanas o radiadores cerca.

Hay una regla práctica muy útil: deja al menos 45 cm de paso entre el sofá y la pared o los muebles de enfrente. Si el espacio es justo, ten en cuenta que un sofá con chaise longue puede ocupar hasta un metro más en profundidad.

💡 Truco: Usa cinta de carrocero en el suelo para marcar las dimensiones exactas del sofá antes de comprarlo. Te dará una imagen real de cómo quedará en el espacio.


Paso 2. ¿Para quién y cómo se usa el sofá?

No es lo mismo un sofá para una pareja sin hijos que para una familia con niños pequeños, mascotas o personas mayores en casa. El uso condiciona casi todo lo demás.

Si tienes perros o gatos, descarta las telas de pelo largo y los terciopelos desde el principio. Si hay personas mayores, la altura del asiento es clave: lo ideal está entre 44 y 48 cm del suelo para sentarse y levantarse sin esfuerzo. Y si el sofá va a tener un uso intensivo diario, prioriza siempre la resistencia sobre la estética.

💡 Truco: Antes de ir a la tienda, anota quién usará el sofá, con qué frecuencia y si hay condicionantes especiales. Esa lista vale más que cualquier catálogo.


Paso 3. Elige la forma adecuada a tu distribución

La forma del sofá determina el flujo de la habitación. No elijas por moda, sino por cómo vives el espacio.

  • Sofá de 2 o 3 plazas: perfecto para salones alargados o espacios más pequeños.
  • Sofá con chaise longue: ideal si te gusta tumbarte. Ocupa más espacio pero gana en confort.
  • Rinconera: para esquinas y salones amplios. Aprovecha el rincón y genera una zona de reunión natural.
  • Dos sofás enfrentados: muy versátil en salones cuadrados con espacio suficiente.
  • Modular: permite reconfigurar la distribución según las necesidades del momento.

💡 Ojo con las rinconeras: decide bien de qué lado va la chaise antes de comprar y comprueba que la puerta de entrada no queda bloqueada una vez montada.


Paso 4. La tapicería: no solo es una cuestión estética

La tela es lo primero que se ve, pero también lo primero que sufre el paso del tiempo. Hay varias familias con comportamientos muy distintos:

  • Microfibra: muy resistente, fácil de limpiar, aguanta bien el uso diario.
  • Lino y algodón: aspecto natural y fresco, pero se mancha con facilidad.
  • Polipiel: muy fácil de mantener, ideal para familias con niños o mascotas.
  • Piel natural: duradera y premium, mejora con los años si se cuida bien.
  • Terciopelo: elegante y acogedor, pero delicado y con tendencia a marcar las rozaduras.
  • Telas con tratamiento anti-manchas: una gran opción para hogares activos.

⚠️ Pregunta siempre qué código de limpieza tiene la tela: W (agua), S (disolvente), WS (ambos) o X (solo aspiradora). Evitarás sorpresas desagradables el primer día de estreno.


Paso 5. El relleno del asiento: donde vive la comodidad real

Dos sofás iguales por fuera pueden ser completamente distintos por dentro. El relleno es lo que marca la diferencia entre un sofá que se hunde al cabo de un año y uno que dura décadas.

  • Espuma de alta resiliencia (HR): la mejor opción. Recupera la forma, dura mucho y mantiene el confort.
  • Espuma + fibra: combinación suave y agradable, pero tiende a perder forma con el tiempo.
  • Muelles ensacados: máximo confort y durabilidad, suelen encontrarse en gamas medias-altas.
  • Solo fibra: sensación muy blanda al principio, pero rebota poco y no se recomienda como relleno principal.

💡 Prueba básica en tienda: siéntate, levántate y observa si el asiento recupera la forma. Un buen sofá vuelve solo a su posición en pocos segundos. Si se queda hundido, la espuma es de baja calidad.


Paso 6. Estructura y patas: lo que no se ve pero lo sostiene todo

La estructura interna es invisible, pero define la vida útil del sofá. Un armazón de madera maciza o contrachapado de alta densidad es señal de calidad. El cartón prensado o los soportes de plástico, no.

Las patas también dicen mucho: las de madera maciza o metal son indicador de un producto bien construido. Las de plástico inyectado suelen acompañar a sofás de gama baja que generan crujidos y deformaciones con el tiempo.

💡 Pide información sin miedo: un buen profesional debe poder decirte de qué está hecho el armazón. Si no lo sabe o evita la pregunta, es una señal de alarma.


Paso 7. Presupuesto y garantía: la ecuación final

El sofá es una de las compras más importantes del hogar. La media de uso es de entre 8 y 15 años, así que un sofá de calidad que cuesta el doble puede salir más barato por año de uso que una opción barata que hay que cambiar a los tres años.

Como referencia orientativa:

  • Gama de entrada: entre 400 y 700 €. Cumple su función, pero con limitaciones en durabilidad.
  • Buena relación calidad-precio: entre 700 y 1.500 €. El rango donde se encuentran las mejores opciones para uso familiar.
  • Alta gama: más de 1.500 €. Materiales premium, estructuras reforzadas y acabados superiores.

Sobre la garantía: en España, la ley establece una garantía mínima de 3 años para productos de consumo. Los fabricantes de calidad suelen ofrecer garantías adicionales en estructura de entre 5 y 10 años. Si el vendedor no puede informarte sobre la garantía, considera que es un dato relevante antes de decidir.


¿Tienes dudas sobre qué sofá encaja mejor en tu caso?

Cada hogar es diferente. Si quieres orientación personalizada según tu espacio, tu estilo de vida y tu presupuesto, consulta con un profesional del sector antes de tomar la decisión. Un buen asesoramiento en el punto de venta puede ahorrarte años de arrepentimiento.


Miguel García González · Representante Comercial · Pontevedra & Ourense mggrepresentaciones@gmail.com | comercialmiguelgarcia.blogspot.com


lunes, 6 de abril de 2026

Mueble de TV: distancias, alturas y proporciones para acertar siempre

La geometría del salón perfecto: guía técnica para colocar el mueble de TV

Hay una pregunta que se repite en todas las tiendas de muebles de España, en todas las visitas comerciales y en todas las familias que acaban de comprarse una televisión nueva:

¿Dónde pongo el mueble?

Parece una pregunta sencilla. No lo es.

Porque detrás de esa decisión hay geometría, ergonomía, luz natural, proporciones visuales y física del ojo humano. Y cuando alguna de esas variables falla, el resultado es siempre el mismo: un cliente que no sabe muy bien por qué, pero que en ese salón no está cómodo.

He preparado esta guía técnica —pensada tanto para el comprador final como para el profesional del mueble— con todo lo que hay que saber antes de colocar una televisión y su mueble. Sin rodeos y con medidas reales.


Lo que vas a encontrar en esta guía:

El efecto Capilla Sixtina — Así llamo yo a ese error tan común de colgar la tele demasiado alta. El cuello lo paga. La ergonomía manda: el centro de la pantalla debe situarse entre 95 y 110 cm del suelo, buscando siempre la línea de los ojos cuando estás sentado.

La fórmula de la distancia — No es magia ni intuición. Es matemática sencilla: la distancia óptima al sofá es entre 1,5 y 2,5 veces la diagonal de la pantalla. Para una tele de 55" eso significa entre 2,1 y 2,8 metros. Ni más cerca, ni más lejos.

La regla del 20-30% — El error estético más frecuente es comprar un mueble del mismo ancho que la tele. El mueble debe superar a la pantalla entre un 20% y un 30% por cada lado. Si no, el conjunto parece inestable, aunque nadie sepa exactamente por qué.

El efecto espejo y la luz natural — Las ventanas frente o detrás de la pantalla destruyen el contraste y convierten la tele en un espejo. La posición óptima exige luz lateral o un salón oscurecible. Lo explico con plano de planta incluido.

El bias lighting nocturno — Una tira LED detrás del televisor reduce la fatiga ocular, mejora la percepción del contraste y hace que los negros parezcan más profundos. Un detalle pequeño con un impacto enorme en la experiencia de uso.

Las especificaciones técnicas que nadie explica — Profundidad mínima del mueble (40 cm para televisores grandes), separación trasera con la pared (5-10 cm para ventilación y conectores), y gestión del cableado con pasamuros. El mueble perfecto no es solo estético: también es funcional.

Las 3 preguntas que cualquier profesional debería hacer antes de recomendar un mueble:

  1. ¿Qué tele tienes o vas a comprar?
  2. ¿A cuántos metros estará el sofá?
  3. ¿Dónde están las ventanas respecto a esa pared?

Con esos tres datos, dejas de vender un módulo y empiezas a justificar una solución espacial. Eso es lo que diferencia al vendedor del asesor.


Tanto si estás equipando tu propio salón como si trabajas en el sector del mueble, esta guía está hecha para que tomes decisiones con criterio y no con intuición.

Si tienes dudas sobre medidas concretas, distribución o qué línea de producto encaja mejor con tu espacio, escríbeme. Es exactamente para eso para lo que estoy.















Miguel García González · Representante Comercial · Pontevedra & Ourense · mggrepresentaciones.com

El día que China te llame y no puedas decir que no

  He publicado algo diferente hoy. No un artículo. No un hilo. Una presentación visual completa sobre uno de los temas que más conversacione...